¿Acoso sexual laboral? La respuesta está en la crianza

¿Acoso sexual laboral? La respuesta está en la crianza

Por: Christa Spears Brown, Psicóloga y Decana por la diversidad, equidad e inclusión en la University of Kentucky. 

 

Al finalizar su educación secundaria, alrededor del 90% de niñas han sido acosadas sexualmente. Si queremos cambiar la frecuencia con la que el acoso ocurre en los ambientes laborales, debemos cambiar la forma en la que los niños socializan

 

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Según un estudio realizado por Pew Research, del 57% de adultos que creen que se puede hacer más en los Estados Unidos sobre la igualdad de género, el 82% de mujeres y el 72% de hombres, señalan al acoso sexual como uno de los principales desafíos para lograrlo. 

 

Y aunque, hoy por hoy, existen movimientos como #MeToo que han ayudado a tomar conciencia de la relevancia del acoso en el lugar de trabajo, estos dejan intactos los prejuicios culturales que facilitan este tipo de comportamientos desde su origen, es decir, aquellos que cultivan la agresión y la dominación, permitiendo a los hombres el objetivizar, hacer de menos, y silenciar a las mujeres

 

Lo que estamos enseñando a niños y niñas: Este tipo de prejuicios culturales aparecen porque son apoyados desde una edad temprana. Por ejemplo, durante la educación inicial de los niños, se reporta que cualquier comportamiento además de la ira, es usualmente desalentado y esto es reforzado durante la adolescencia. 

 

Según un estudio de Plan International, cuando se le preguntó a los adolescentes sobre las presiones que sienten, comentaron que se sienten presionados por ser físicamente fuertes, capaces de levantar su puño contra alguien que los provoque, dominar a otros, y de conquistar chicas. 

 

En las niñas, los prejuicios sociales también empiezan desde una edad temprana. Niñas de 7 a 10 años de edad comentan sentirse presionadas por que su apariencia física sea su cualidad más importante. Cuando llegan a la adolescencia, y se les pregunta sobre qué aspecto sienten que la sociedad valora más, la mitad de las adolescentes mencionaron algo referente a su atractivo físico. 

 

Esto demuestra, que las mujeres no sólo sienten que deberían ser atractivas, sino que además aprenden desde una edad temprana que su valor humano viene de ser sexualizadas. 

 

¿Qué pasa en el trabajo? Cuando estos niños y niñas crecen, y se convierten en personas adultas que se unen a la fuerza laboral, estos comportamientos son difíciles de dejar atrás. El acoso sexual en las oficinas no necesariamente involucra coerción sexual, sino que puede estar presente en forma de comentarios hirientes, chistes, gestos, o miradas, que distraen, degradan, y que frecuentemente no se reportan. 

 

Los lugares de trabajo deben ser diligentes para ayudar a cambiar estos comportamientos. ¿Tienen las mujeres canales sin obstáculos donde puedan reportar estos comportamientos? ¿Pueden hacerlo de manera anónima para no sentir repercusiones? ¿Son las normas de comportamiento cumplidas a “rajatabla” y no se permiten “ciertas bromas”?

 

A su vez, se debe tener en cuenta que en ocasiones, las mujeres no reportan el acoso sexual porque aunque quieren que esto pare, no quieren meter en serios problemas a sus colegas hombres. En ese sentido, se debe considerar también lo siguiente: ¿Tiene tu organización una forma de lidiar con los perpetuadores de estos actos sin ser demasiados severos?



Fuente: Fast Company.

Traducido y adaptado por: Felipe Dueñas, Growth and Digital Marketing Coordinator, Great Place To Work® Ecuador. 

 

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